El nuevo ministro de Defensa de Japón, Shinjiro Koizumi, ha anunciado una «reforma drástica» para fortalecer las capacidades defensivas del país, en respuesta a las crecientes tensiones en la región. Esta declaración se produce en vísperas de la visita del presidente estadounidense Donald Trump a Japón, programada para el 27 de octubre. Koizumi destacó la necesidad de adaptar la estrategia de defensa japonesa al entorno de seguridad actual, aunque evitó especificar un porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) al que podría elevarse el gasto en defensa.
Por su parte, la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, ha expresado su compromiso con el fortalecimiento de la alianza entre Japón y Estados Unidos, y planea presentar un paquete de inversiones que incluye la compra de camionetas Ford F-150, soja estadounidense y gas natural licuado. Aunque no se comprometió a un nuevo objetivo de gasto en defensa, Takaichi indicó que acelerará la expansión militar de Japón, revisando y posiblemente ampliando su estrategia de defensa más allá del objetivo actual del 2% del PIB para 2027.
Esta serie de medidas refleja el enfoque de Japón para reforzar su postura de seguridad en un contexto de creciente militarización en la región Asia-Pacífico.

