Caracas / Washington — Más de tres meses después del despliegue naval estadounidense en el mar Caribe, el presidente Donald Trump elevó el nivel de presión al anunciar que su administración evalúa pasar de operativos marítimos a acciones terrestres. Según adelantó, los primeros objetivos estarían en Venezuela, aunque también lanzó advertencias a Colombia y a cualquier nación involucrada en la producción o tráfico de drogas. Con un tono característico, afirmó que su intención es “sacar” a quienes considera responsables del crimen organizado regional, marcando así el punto de mayor tensión del conflicto.
En este contexto, Trump reconoció en los últimos días que su gobierno estableció comunicación directa con el mandatario venezolano Nicolás Maduro. Primero insinuó que estaba dispuesto a dialogar, luego admitió que la conversación ya había ocurrido, restándole importancia. Sin embargo, una publicación de Reuters confirmó que la llamada se realizó el 21 de noviembre, tuvo una duración de 15 minutos y que Maduro presentó condiciones para dejar el poder, incluyendo una amnistía para él y cerca de un centenar de sus allegados, así como la designación de un gobierno interino encabezado por la vicepresidenta Delcy Rodríguez. Trump solo accedió a permitir la salida segura del mandatario y su familia, pero rechazó el resto de las exigencias.
De este intercambio y de los acontecimientos recientes, se desprenden cinco elementos que definen la fase más crítica del conflicto:
1. Un enfrentamiento cada vez más personal
La disputa política se ha reducido a la confrontación directa entre Trump y Maduro. Aunque el mandatario estadounidense endureció su discurso, también dejó claro que el canal de negociación sigue abierto, en un contexto de máxima presión. Esta situación, pese al desequilibrio de poder entre ambos países, ha permitido a Maduro ganar tiempo y reforzar su narrativa interna.
2. El trasfondo: cambio de régimen y reposicionamiento geopolítico
Bajo el argumento de combatir el narcotráfico, Estados Unidos busca promover una transición alineada con la oposición venezolana, particularmente con el sector liderado por María Corina Machado. La estrategia también persigue restablecer el dominio geopolítico estadounidense en la región, considerando a Venezuela un territorio clave por sus recursos y su peso estratégico.
3. Crisis de narrativa y desgaste del discurso antidrogas
Las acusaciones que vinculan a Maduro con el llamado Cártel de los Soles han sido cuestionadas por especialistas que las consideran parte de una agenda política. El reciente indulto otorgado al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández —condenado por narcotráfico— ha debilitado aún más el mensaje antidrogas de Trump, alimentando críticas entre demócratas, republicanos y la opinión pública.
Encuestas recientes señalan que solo uno de cada cinco estadounidenses está informado sobre el despliegue militar, mientras que el 70% rechaza cualquier intervención armada.
4. Un ecosistema mediático enfocado en Washington
La cobertura internacional realizada por medios estadounidenses ha generado inconformidad entre los venezolanos, quienes consideran que los análisis se basan únicamente en la perspectiva de Washington y no reflejan la compleja crisis interna del país. El enfoque predominante —según analistas— deja fuera la magnitud de la corrupción, la represión y las conexiones criminales del régimen, lo que alimenta la frustración de la ciudadanía que exige un cambio político.
5. Una flota inmóvil y una estrategia sin desenlace
El despliegue militar estadounidense permanece sin avances concretos. La falta de decisiones otorga margen a Maduro para fortalecer su discurso antiimperialista y mejorar su posición negociadora, mientras Trump enfrenta múltiples frentes internacionales —incluyendo Ucrania, Gaza y tensiones económicas globales— junto con una baja en sus índices de aprobación.
Expertos advierten que la inacción podría prolongar la crisis, desgastar la credibilidad estadounidense y mantener a la oposición venezolana en un estado de incertidumbre.
Perspectivas en Venezuela: tres escenarios
Ante este panorama, las visiones sobre una posible transición en Venezuela se dividen en tres corrientes:
-
Quienes creen que María Corina Machado podría liderar una transición democrática respaldada por Washington.
-
Los que temen que la salida de Maduro desencadene un periodo de inestabilidad y violencia.
-
Quienes consideran inevitable la salida del mandatario, pese a los riesgos, como condición necesaria para restaurar la democracia.
A pesar de las incertidumbres, una mayoría coincide en que el país necesita una transición que permita reconstruir sus instituciones tras 25 años de chavismo.

