Maduro acusa a EE. UU. de usar despliegue militar en el Caribe para controlar el petróleo venezolano

Caracas / Washington — El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, afirmó que la reciente expansión militar de Estados Unidos en el Caribe responde a intereses petroleros, señalando que su país posee las mayores reservas probadas del mundo. Washington rechazó esa acusación y aseguró que las operaciones aéreas —que han causado más de 80 fallecidos— y el amplio despliegue en aguas sudamericanas forman parte de una estrategia contra el narcotráfico.

                      Nicolás Maduro insiste en que Estados Unidos “pretende apoderarse” del petróleo de Venezuela | La Voz del Cinaruco

Pese a las versiones oficiales, analistas y críticos del presidente estadounidense, Donald Trump, creen que la ofensiva militar responde a objetivos políticos más amplios, especialmente a la presión para lograr un cambio de gobierno en Caracas, aliado de China, Rusia e Irán y sumido en una grave crisis económica y migratoria.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, también cuestionó la versión antidrogas de Washington y calificó la campaña de tres meses como “una negociación sobre petróleo”, afirmando que Trump no busca democratizar Venezuela ni frenar el narcotráfico.

Expertos: el petróleo influye, pero no es la motivación central

Especialistas en energía consultados consideran que, aunque el petróleo es un factor, no constituye la razón principal del aumento militar. Francisco J. Monaldi, director del Programa de Energía para América Latina del Instituto Baker de la Universidad Rice, explicó que Venezuela “es actualmente un actor muy pequeño” en el mercado global. Aunque el país concentra cerca del 20% de las reservas conocidas, su producción representa menos del 1% del total mundial.

La industria petrolera venezolana atraviesa una profunda crisis derivada de décadas de corrupción, mala gestión y falta de inversión. Gran parte del crudo venezolano es pesado y costoso de procesar. Monaldi calcula que elevar la producción desde los actuales niveles —inferiores al millón de barriles diarios— a 4 o 5 millones requeriría inversiones cercanas a 100.000 millones de dólares y al menos una década.

Desde principios de los años 2000, Venezuela ha reducido la participación de multinacionales en PDVSA, lo que deterioró aún más la capacidad operativa. La caída se profundizó con las sanciones impuestas por Estados Unidos durante el primer mandato de Trump, posteriormente flexibilizadas por el presidente Joe Biden con la esperanza de impulsar una transición política en Caracas. Tras las elecciones venezolanas del año pasado, consideradas fraudulentas por Washington, Trump restableció las sanciones.

Chevron, el actor extranjero con mayor presencia

Pese a las restricciones, Chevron mantuvo operaciones mínimas en el país. Trump revocó temporalmente su licencia, pero luego permitió que la empresa utilizara sus regalías para cubrir costos operativos y saldar deudas del Estado venezolano. Actualmente, se estima que PDVSA controla cerca del 50% de la actividad petrolera; Chevron, un 25%; empresas chinas, un 10%; rusas, otro 10%; y compañías europeas, un 5%.

Tras la flexibilización reciente, Chevron ha estado enviando entre 150.000 y 160.000 barriles diarios a Estados Unidos.

El jurista venezolano José Ignacio Hernández considera que Chevron sería uno de los principales beneficiados en caso de un cambio político, pero coincide en que el petróleo no es el eje de la campaña estadounidense. “El sector está devastado y no representa un mercado atractivo a corto plazo para el país con mayor producción del mundo”, afirmó.

Hernández también señaló que—según reportes—Maduro ofreció abrir por completo los proyectos petroleros y mineros a compañías estadounidenses durante conversaciones con enviados norteamericanos. “Si Trump buscara asegurar un monopolio petrolero, habría aceptado esa oferta”, añadió.

Un sector con potencial, pero lleno de riesgos

Monaldi subrayó que, aun con un eventual gobierno afín a Estados Unidos, las decisiones de inversión dependerían de las empresas, que priorizan la estabilidad política y económica. “Venezuela tiene enormes recursos y campos ya desarrollados, pero también enfrenta obstáculos significativos: riesgos políticos, historial de inestabilidad y un mercado donde el petróleo es menos valioso que antes”, afirmó.

Para los expertos, los principales problemas que frenan la recuperación petrolera del país “están sobre la superficie”: institucionalidad débil, falta de seguridad jurídica y un entorno económico incierto.

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Joel Adames

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